Nota del guionista
Me piden que escriba algo para el dossier de prensa pero, conociendo mi fama de director y guionista freaky, me dicen que me corte un poquito y no resulte muy jeroglífico… Y la verdad es que me resulta muy difícil escribir sobre Sexykiller sin hablar de los mil referentes que asaltan mi perturbada mente de ex-dependiente de videoclub. Pero haré un esfuerzo…
Me muerdo los labios para no recordar a Tarantino escribiendo Abierto hasta el amanecer para que Robert Rodríguez dirigiera su mejor película. Las comparaciones son odiosas, pero realmente me alegro de que Miguel Martí este tan loco como yo y haya decidido apostar por una historia como ésta. Y digo loco en el buen sentido de la palabra. Creo que hay muchos locos por ahí sueltos en este negocio mal llamado “arte”que han puesto el cine patas arriba con ganas de impactar y un puñado de buenas ideas. Y Sexykiller tiene ambas cosas.
El primer día que me senté a escribir sobre esta asesina en serie arrebatadora pensé sencillamente en qué me gustaría ver en pantalla. Una sensual psychokiller que mata siguiendo las reglas de las revistas de moda acaba envuelta en una orgía de sangre con ecos de Posesión Infernal de Sam Raimi (¡Argh! ¡Referente que te crió! Si es que en este mundo modernete no se puede ser original…)
Puede resultar pretencioso pero si algo comparto con Isidr o Terraza y Miguel Martí es la idea de que el cine (cada día más) es un placer universal. El verdadero reto no es hacer algo nuevo y estimulante dentro de la industria española sino que Sexykiller sea también una bocanada de aire fresco para cualquier espectador… Que cuando un japonés de Osaka se descargue Sexykiller (de forma legal, por supuesto ¡y pagando!) se encuentre con una película original, que rompa los moldes del cine convencional de terror, (ya estamos hartitos de las niñas fantasmales cruzando sin ton ni son por pasillos de casas con problemas en la instalación eléctrica) y pueda reírse, pasar miedo y dejarse seducir por esta asesina con el carisma de Hannibal Lecter y el fondo de armario de Paris Hilton.
Y como decía Mayra Gómez Kemp, hasta aquí puedo leer… (¡bufff! Va a ser que los referentes freakies no hay quien me los quite). Ahora sólo les queda, plantarse delante de la pantalla grande y dejarse llevar en este viaje de la mano de nuestra Sexykiller pero ¡cuidado! ¡no vaya a cortarles algún dedo!